¿Quién decide nuestro territorio?
Nuestro barrio cambia todos los días. Se construyen viviendas, se modifican espacios públicos, aparecen nuevos servicios y surgen nuevas necesidades.
Pero hay una pregunta que pocas veces nos hacemos:
¿Cuánto podemos decidir sobre esos cambios?
La desigualdad territorial no se trata solamente de dónde vivimos. También tiene que ver con quién tiene información, herramientas y capacidad para participar en las decisiones que afectan nuestro entorno.
Participar no debería ser solamente escuchar o dar una opinión.
Participar es conocer, organizarse, proponer e incidir.
Porque cuando las personas y sus organizaciones tienen más herramientas para comprender su territorio, también tienen más posibilidades de transformarlo.
El territorio no debería ser algo que simplemente habitamos.
Debería ser algo que podamos construir colectivamente.
