Fundación Voluntad de Cambio

· Columna de opinión

La educación no se premia ni se castiga: se garantiza

No nos preparemos para competir en una carrera donde las reglas ya están hechas para dejar a la mayoría atrás.

El conocimiento no es un favor que se otorga ni un privilegio condicionado a cuántos recursos tengas en el bolsillo o cuántos requisitos logres cumplir ante la burocracia de turno. Pensar que el acceso a la formación superior depende de la suerte, la edad o el favor estatal es normalizar una injusticia de raíz.

Una sociedad que pone precio a las aulas y condiciona el futuro está hipotecando su propio desarrollo. Más talento sumado a más oportunidades es la única fórmula real para construir un país con futuro.

La educación no se premia ni se castiga: se garantiza.

¿Hacia dónde queremos caminar como sociedad?

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